
Soy una madre muy ocupada de dos hijas y también tengo mi propio negocio. Mi camino en el yoga comenzó hace 13 años, durante el embarazo y después del nacimiento de mi primera hija. No comprendí de verdad sus beneficios hasta que viví ansiedad posparto y psicosis tras el nacimiento de mi segunda hija. El yoga me ayudó a recuperarme, tanto a nivel mental como físico, y desde entonces me convertí en una practicante habitual.
Con experiencia previa en prisiones y en un refugio para mujeres, he visto de primera mano cómo el yoga puede acompañar a personas de todo tipo de trayectorias. Empecé a organizar retiros después de quedar en paro desde el sector benéfico mientras estaba de baja por maternidad. Con una licenciatura en gestión empresarial turística, identifiqué una falta de propuestas en el Valle de Wye y el Bosque de Dean, lo que me animó a completar mi primera formación como profesora de yoga.
Desde entonces, el recorrido ha sido precioso. Me encanta enseñar y presenciar el impacto positivo que tiene en la vida de mis alumnas y alumnos. Me siento muy afortunada de ofrecer clases que apoyan la sanación desde la base.