
Su camino en el yoga comenzó hace seis años, casi por casualidad, en una clase en España. Aunque no entendía una sola palabra de lo que decía la profesora, sintió de inmediato cómo las asanas le hacían bien y despertaban en ella una conexión especial con la práctica. Esa primera experiencia la llevó a India en 2017, donde completó su formación inicial como profesora de Hatha y Vinyasa. Después dedicó un año a viajar, explorarse y profundizar en su práctica, y regresó en dos ocasiones más para seguir aprendiendo. En 2019 amplió su formación avanzada con maestros tradicionales indios en yoga multiestilo y yoga terapéutico.
Con una base en la danza, también ha encontrado una nueva pasión en el yoga aéreo. A lo largo de los años, el yoga y el tiempo sobre la esterilla le han acompañado en distintos retos vitales, y hoy transmite esa experiencia con cercanía y sensibilidad. Sus clases invitan a fortalecer la conexión entre cuerpo y mente, cultivando bienestar, paz interior y aceptación personal para llevarlos al día a día.