



Desde 2009 comparto en Bonn mi profunda pasión por el bienestar. Como fisioterapeuta y profesora experimentada de yoga Iyengar, imparto clases grupales semanales y sesiones individuales en mi propia consulta. Todas estas prácticas siguen un enfoque terapéutico. Mis muchos años de experiencia médica me han mostrado con claridad hasta qué punto este método puede apoyar al cuerpo cuando hay molestias físicas y contribuir de forma activa al proceso de recuperación.
Trabajar con el máximo detalle nos permite llegar a las capas más profundas del tejido. A través de una práctica constante, músculos, fascias y huesos pueden encontrar un nuevo equilibrio en relación con la gravedad. Las zonas sobrecargadas se alivian, las partes rígidas ganan movilidad y las áreas más débiles se fortalecen. Esta claridad física también tiene un efecto calmante sobre la mente y abre la puerta a una experiencia espiritual profunda.
El yoga es un proceso vivo que nos acompaña y nos desarrolla a lo largo de la vida. Durante mi etapa en el Iyengar Yoga Institute Rhein-Ahr, me cautivó su precisión anatómica. Nunca olvidaré cómo me sentí tras mi primera clase: claramente alineada y organizada desde dentro. Hoy, mi práctica personal y la formación continua regular son el centro de mi trabajo, para poder compartir mi experiencia vivida de manera auténtica.
Para mí, el yoga es una forma de autocuidado en un mundo acelerado. Más allá de sus beneficios para la salud, con los años la dimensión espiritual ha ido adquiriendo cada vez más importancia. En la práctica, el tiempo parece detenerse; me siento conectada conmigo misma y con el cuerpo mientras se alinea con precisión. Cuando estos procesos se vuelven automáticos, surge espacio para la quietud.