
Hola, soy Iris.
Mi trabajo nace del profundo respeto por el cuerpo como un sistema vivo e inteligente, capaz de guardar sus propios ritmos, memorias y recursos para volver al equilibrio. Me interesa especialmente cómo el movimiento, el tacto y la presencia pueden favorecer tanto la comodidad física como la restauración emocional.
Mi formación proviene del ámbito de la ciencia occidental: estudié Anatomía Patológica y Citología en España y trabajé durante varios años en hospitales y laboratorios de investigación dentro del campo de la neurociencia inmune. Esa base me dio una mirada analítica sólida, aunque con el tiempo sentí la llamada de una relación más integral con la salud y el bienestar.
Nacida en España y marcada por años de viaje, mi camino cambió tras vivir un año decisivo en Australia, donde empecé a experimentar el cuerpo no solo como algo que se estudia, sino como algo que se escucha. Allí comenzó mi recorrido hacia el trabajo corporal y las prácticas encarnadas.
Desde 2017 me he formado de manera continua como terapeuta de masaje, aprendiendo de distintos profesionales y tradiciones. Cada una me ha ofrecido una mirada distinta sobre la relación entre tacto, movimiento y energía, y sobre cómo, cuando se abordan con cuidado, pueden ayudar al cuerpo a aflojar, liberar y recuperar su flujo natural.
Mi enfoque integra todas esas influencias desde el respeto a la sabiduría innata del cuerpo. Creo que, cuando se le acompaña con atención y consideración, se abren de forma natural caminos hacia la ligereza, la claridad y la reconexión, no solo a nivel físico, sino también emocional y energético.
En Samudra, ofrezco el tacto y los espacios creativos como una invitación: momentos para desacelerar, volver al cuerpo y restaurar, con suavidad, una sensación de coherencia interior.