
Artista de raíz ancestral, evocador de la Madre Tierra y creador de instrumentos nativos y melodías tradicionales.
Hombre medicina. Guardián y músico del espacio sagrado ceremonial.
Nací en el Valle de Sibundoy, Putumayo, Colombia, y crecí rodeado por el legado artesanal e indígena de mis padres. De ellos aprendí a valorar los sonidos tradicionales, así como la madera, las bejucos, los carrizos y las semillas que dan forma al sonido y al pensamiento de nuestra herencia antigua. Desde muy joven me acerqué al arte, la artesanía y la música.
Mi camino como artista se ha desarrollado entre el Valle de Sibundoy, también conocido como Bengbe Uaman Tabanok, y la gran ciudad de Bogotá. Mi trabajo artístico, artesanal y musical busca evocar las ceremonias rituales del pueblo Kamëntsá y sus fiestas tradicionales, en especial el Gran Día (Clestrinye) o carnaval del perdón. Mis obras e instrumentos de viento y percusión recrean los sonidos de la Madre Tierra; nacen como una alegoría al canto de las aves, al susurro del viento, al paso poderoso de las cascadas y al gran canto de los shamans, junto con la sabiduría de los Taitas y Maimas que aún conservan sus usos y costumbres ancestrales.
Con fines de estudio y creación fundé el Taller Putumayo Andino, un espacio al que he dedicado mi labor exclusiva en el diseño, la elaboración y la ejecución de instrumentos musicales, así como en la investigación y creación de objetos y elementos que ofrece la Madre Tierra para dar vida a obras artísticas ancestrales. Este taller también es un lugar de encuentro con las tradiciones culturales, fortaleciendo así la educación de su pueblo indígena.
En 1985 cofundé Grupo Putumayo junto a mi hermano William Palchukán, impulsados por el deseo de perpetuar las melodías indígenas de la Amazonía a través de instrumentos ancestrales, como parte del legado cultural recibido en ceremonias rituales, festividades tradicionales y en el propio oficio artesanal de nuestras comunidades. Mi trayectoria ha recibido un amplio reconocimiento del pueblo Kamëntsá por mi labor como gestor cultural del arte y la música ancestral, así como por la participación de mi trabajo artesanal en numerosos eventos musicales y exposiciones artesanales de carácter local, nacional e internacional.
Entre los reconocimientos y participaciones más destacados figuran:
En mis presentaciones propongo un recorrido que invita a volver la mirada hacia el pensamiento ancestral. A través de cantos y sonidos llenos de magia, se sienten el viento (binye), el agua (bejay), el fuego (iñe) y la tierra (fshants): fuerzas sanadoras y energías que han acompañado nuestra existencia y que orientan el arte de sanar para vivir en belleza junto a los seres cósmicos y espirituales.