
Su camino en el yoga comenzó en 2010 y, desde entonces, apenas ha estado lejos de la esterilla. Mientras trabajaba en terapia de masaje en un spa y estudio de yoga de su localidad, asistió a su primera clase y, poco después, fue invitada a realizar una formación de 200 horas como profesora en 2011. Aceptó la oportunidad con entusiasmo, atraída por la historia y la filosofía del yoga, así como por las muchas maneras en que estas enseñanzas podían enriquecer su vida y la de sus alumnos.
Tras enseñar durante aproximadamente un año, se apartó temporalmente para centrarse en la crianza de sus dos hijos. En 2019 retomó el camino con la formación de 200 horas Mindfulness and the Eightfold Path, junto a Frances Murchison y Jamie Annette. La experiencia resultó profundamente transformadora y la inspiró a compartir con otras personas todo lo aprendido. Poco después, aceptó unas prácticas en Wilmington Yoga Center e inició el programa de liderazgo de servicio Kunga de 300 horas. Gracias a esas prácticas, pudo impartir clases públicas desde el principio, al tiempo que recibía mentoría de Jessica Bichler.
En 2022 completó su formación de 300 horas y las prácticas, y obtuvo la certificación RYT 500. Sus clases son dinámicas y juguetonas, y combinan música, respiración y movimiento para crear un espacio acogedor para todo el mundo.