

Con más de 30 años de experiencia, Jim Gallas ofrece una enseñanza marcada por la profundidad serena y una ligereza muy cercana. Sus clases de yoga y qigong crean un espacio para la quietud, la atención plena y un regreso amable al cuerpo, sin perder de vista la risa y la conexión humana que surgen de forma natural en la práctica compartida. Desde 1999, ha tenido el placer de enseñar en Esalen, acompañando a innumerables estudiantes en la exploración del movimiento, la respiración y el equilibrio interior.
Quienes participen pueden esperar una sesión cálida y enraizada, pensada para abrir a la vez la concentración y la receptividad. En lugar de llevar la práctica con prisa, su enfoque invita a ir despacio, a asentarse con calma y a escuchar hacia dentro, disfrutando de los beneficios del movimiento consciente en un ambiente cercano y acogedor.