
Comencé mi búsqueda interior a los 18 años, movida por una gran sensibilidad y vulnerabilidad que me hacía difícil saber cómo vivir conmigo misma. En ese camino de aprendizaje para ayudarme, encontré las clases de yoga, todavía poco conocidas en aquel momento, y más adelante descubrí la respiración consciente, las prácticas espirituales budistas, la meditación vipassana, y después me interesé por los cuencos tibetanos y otras prácticas de sonido, la terapia corporal, el movimiento y la danza, innerdance, flow coaching, extatic dance, kundalini yoga... y la lista sigue creciendo :)
Todas estas vivencias me han acompañado y me siguen acompañando para acercarme a mi yo más auténtico. Aprendo a aceptar todo lo que siento cuando aparece, sin intentar negarlo, aunque a veces resulte muy incómodo. Al practicar estas vías espirituales, me conecto con mi cuerpo y mi alma; entonces el corazón se abre y vivir se vuelve más sencillo y más amable. También ayudan a liberar tensiones y emociones innecesarias, y de esa relajación nace la creatividad.
Cada práctica que he explorado me pareció, en su momento, la más adecuada y eficaz. Sin embargo, siempre sentí curiosidad por descubrir algo nuevo. Hoy entiendo que todo ha sucedido y sucede por una razón: cada experiencia me ayuda a expresarme de una forma única y a compartir con los demás todo lo que surge al integrarlas.
Así que, nos vemos en el camino compartido.