
Karen comenzó a practicar yoga en 2006, al principio como complemento para entrenar sus deportes favoritos. Sin embargo, su relación con la práctica cobró un sentido mucho más profundo tras un accidente de coche en 2015, que le dejó una lesión de espalda debilitante. Desde entonces, ha seguido apoyándose en el yoga mientras espera una cirugía para esa misma lesión. Incluso sus médicos han confirmado lo que ella ya sabía por experiencia: sin yoga, su cuerpo estaría en una condición mucho más complicada. Esta práctica le ha ayudado a mantenerse móvil, sostener su calidad de vida y atravesar momentos difíciles.
Como conoce de primera mano lo que implica una lesión, Karen siente una especial vocación por ayudar a los estudiantes a adaptar su práctica a sus propios cuerpos. En sus clases, crea un entorno seguro y de apoyo, donde cada persona puede explorar el movimiento con confianza y cuidado. Su forma de enseñar se basa en la compasión, con atención tanto a la sanación física como a la mental.
Cuando no está en el estudio, disfruta de la lectura, de ver hockey y de dedicar tiempo a sus muchos otros pasatiempos y trabajos.