
Con una base sólida en la gimnasia, el movimiento ha sido siempre una parte esencial en la vida de Katy. Su camino personal en el yoga comenzó hace más de 20 años, y los profundos beneficios físicos y mentales que experimentó dentro y fuera de la esterilla la llevaron a convertir esa pasión en una vocación docente. En 2019 obtuvo su certificación como profesora de yoga, dando así el paso para compartir con otras personas una práctica que realmente ama.
Sus clases están pensadas para fortalecer el cuerpo mientras se desarrolla la flexibilidad, favoreciendo tanto el bienestar físico como el mental. A través de secuencias inspiradas en Vinyasa flow, propone una práctica dinámica y completa que trabaja todo el cuerpo, con un enfoque que puede ser exigente pero siempre adaptable a las posibilidades de cada alumno. Mediante estiramientos, respiración, alargamiento y aperturas, Katy acompaña a sus estudiantes hacia una experiencia más equilibrada, liberadora y energizante.