
Con 15 años de experiencia tanto en la práctica como en la enseñanza, Kelly “Kayenta” Magleby ofrece una mirada profundamente arraigada a la cerámica vinculada a la tierra. Su trabajo parte de la idea de que modelar la arcilla de manera tradicional transmite enseñanzas valiosas sobre la paciencia, la presencia y nuestra relación con el mundo natural.
En sus sesiones, las personas participantes pueden esperar una experiencia cercana, práctica y muy conectada con el proceso. Más allá de la técnica, su forma de enseñar invita a desacelerar y a valorar la sabiduría que surge al trabajar con las manos y con la materia. Es una oportunidad para explorar la cerámica como oficio creativo y también como práctica de atención plena, donde cada fase abre un espacio para observar, intencionar y descubrir.
Su enfoque resulta ideal para quienes buscan un aprendizaje auténtico, en sintonía con la tierra y con la belleza atemporal de lo hecho a mano.