
Keeva lleva moviéndose al compás de la danza desde que tiene memoria. Como bailarina profesional y profesora de danza, llegó al yoga en un principio para acompañar su preparación física, pero pronto descubrió una conexión mucho más profunda con la práctica. A partir de ahí, decidió formarse de manera más completa e integrar el yoga en su camino como docente.
Con una mente inquieta y un corazón generoso, Keeva parte de una convicción clara: el yoga es para todos los cuerpos. Sus clases son creativas, con varias capas de trabajo y una mirada curiosa, y ofrecen un espacio en el que cada persona puede llegar tal y como es. Diseña sesiones cercanas, personales e inspiradoras, que invitan a explorar sin perder la sensación de acogida y confianza.
Cuando no está enseñando, Keeva disfruta especialmente de bajar el ritmo y recargar energía con los placeres sencillos de la vida: los animales, sus amistades, la buena comida y la música.