
Kelly forma parte de la familia de Refugio desde hace más de 15 años, desempeñando un papel clave en su crecimiento y evolución. A medida que el centro avanza, sigue muy implicada en dar forma a un espacio profundamente vinculado a la sanación y a la sabiduría de la medicina de las plantas. Su aportación ha sido fundamental en los cambios positivos que hoy están teniendo lugar en Refugio Altiplano.
Con un compromiso sincero con el bienestar de los huéspedes, Kelly contribuye a crear un ambiente en el que la seguridad, la comodidad y el cuidado ocupan siempre el primer lugar. Quienes visiten este lugar encontrarán un entorno a la vez sagrado y acogedor, ideal para vivir una experiencia transformadora en uno de los rincones más cautivadores de la cuenca amazónica para la sanación.