
Con más de 20 años de práctica de yoga, Kim aporta profundidad y autenticidad a cada clase que guía. Su camino comenzó cuando una amiga la invitó a una clase de Bikram; aunque al principio la experiencia le resultó intensa, quedó enseguida cautivada por el reto y la energía de esta práctica. A lo largo de los años, se ha formado en distintas tradiciones de yoga, integrando esa experiencia diversa en sesiones cuidadas y equilibradas.
Su enseñanza refleja una práctica que la ha hecho más fuerte, más centrada y más consciente dentro y fuera de la esterilla. Valora especialmente las lecciones cotidianas que ofrece el yoga y la manera en que siguen influyendo en su vida diaria. Cuando no está enseñando, disfruta del tiempo en familia, de estar al aire libre y de profundizar en el estudio de la anatomía y la fascia. Además, continúa ampliando sus habilidades con nuevas formaciones, aportando siempre una mirada fresca a sus alumnos.