
Klara inició su camino en el yoga en 2012 en Himalaya Yoga Valley Centre, en Cork, Irlanda, y desde su primera clase supo que había encontrado algo que llegaría para quedarse. Lo que la cautivó no fue solo la práctica física, sino también la sensación de alegría y equilibrio que aportaba a su vida.
Tras dos años formándose con Lalit Kumar y Lisa Fahy, viajó a India para profundizar en los ocho miembros del Ashtanga yoga durante una formación de 200 horas (TTC) con Lalit en Himalaya Yoga Valley Centre, en Goa. Aquel mes reforzó aún más su respeto y su amor por el yoga. Para Klara, convertirse en profesora fue solo el inicio de un camino para toda la vida, ya que cree que todos seguimos siendo alumnos de esta antigua ciencia.
Desde entonces, ha compartido su práctica en contextos muy diversos. Impartió clases en un centro de retiros en Siem Reap, Camboya, y más tarde en un spa para mujeres en Kampot, Camboya. En Nepal, introdujo el yoga a estudiantes de primaria y secundaria en una aldea del Himalaya donde colaboró como voluntaria. También ha dado clases particulares en Irlanda, India, Estados Unidos y, actualmente, en Islandia, donde combina el yoga con la reflexología, disciplina en la que trabaja desde 2010.
Klara entiende que cada persona llega a la esterilla por motivos distintos, y su objetivo es crear un espacio seguro en el que cada alumno pueda aprender a respetar su cuerpo a su propio ritmo, sin juicio ni crítica. Da gran importancia a la alineación correcta, apoya las posturas con ajustes y ofrece variaciones y materiales para que el yoga sea accesible a todos los cuerpos. Considera que la edad, la forma, la fuerza o la flexibilidad nunca deberían ser un obstáculo para practicar.
Con un espíritu aventurero, Klara ha pasado la última década viajando por el mundo, y el yoga ha dado un sentido más profundo a ese recorrido. Su práctica habitual le ayuda a mantenerse centrada y en equilibrio esté donde esté, y se siente agradecida de poder compartir su amor por el yoga con estudiantes de todo el mundo. Tras su reciente traslado a Islandia, está encantada de formar parte de la vibrante comunidad de yoga de Reikiavik y de enseñar junto a maravillosos profesores en Yoga Shala.