
El yoga ha sido un auténtico regalo en mi vida desde que asistí a mi primera clase hace casi 20 años. Desde entonces, se ha convertido en la base que me ha ayudado a atravesar el estrés y la ansiedad, así como distintos retos físicos y lesiones, incluido un dolor recurrente en las rodillas, los hombros y el cuello. Mi práctica, dentro y fuera de la esterilla, sigue fortaleciendo cada día mi cuerpo y mi mente.
Tras dejar mi carrera como ingeniera después del nacimiento de mi hija en 2011, soñé con abrir un estudio de yoga. Completé mi formación de 200 horas en 2013 mientras estaba embarazada de mi hijo, y ahora estoy cursando la formación de 500 horas, que espero terminar antes de que acabe este año.
Mi familia, formada por cuatro personas, se trasladó a la zona de Bellingham en 2020, y nos encanta disfrutar de todas las aventuras que ofrece el precioso noroeste del Pacífico. Cuando no estoy en el estudio, quizá me encuentres navegando, pescando, acampando, explorando con familia y amigos o cuidando del jardín. Me siento profundamente agradecida por poder acompañarte en tu camino de yoga y por seguir haciendo crecer Barkley Yoga junto a nuestra comunidad. Espero con ilusión todas las clases, talleres, retiros y exploraciones que están por venir.