
El camino de Laura Bell hacia el yoga comenzó de forma impactante en Australia, hace 11 años, cuando cayó desde un barco y sufrió una fractura de espalda. Tras tres meses de rehabilitación, le indicaron que correr ya no era una opción, pero que el yoga podía acompañar su recuperación y ayudarla a mantener la espalda sin dolor. Su formación con David Swenson en Ashtanga abrió la puerta a una nueva manera de vivir, y desde entonces su práctica no ha dejado de transformarse.
Con el paso del tiempo, ha completado diversas formaciones y cuenta con certificaciones en Blissology yoga, yoga para niños, yoga prenatal y postnatal, además de masaje sueco de cuerpo completo. Su enseñanza se distingue por ser cercana, cálida y amable, con secuencias dinámicas pensadas para activar y desafiar el cuerpo. La meditación Vipassana también ha aportado una dimensión más espiritual a su práctica, que integra en su forma de enseñar dentro y fuera de la esterilla.
Laura ha facilitado retiros durante 15 años y disfruta creando espacios para que personas afines se reúnan. Desde que es madre de tres hijos, ha dado un paso atrás en la organización de retiros, mientras sigue guiando a Zest Life en una dirección positiva para que todos puedan disfrutarla.