
Leonidas ha dedicado su vida a la sabiduría ancestral, aprendiendo desde los seis años de la mano de mayores de distintas comunidades amazónicas.
Nacido en un pequeño pueblo con raíces en la comunidad Pijao, vivió su primera ceremonia de Ayahuasca, o Yagé, a los seis años, acompañado por sus padres. Un año después, inició su camino como sanador bajo el cuidado de ancianos Siona y Cofán.
La maloca ceremonial se convirtió en un espacio sagrado para profundizar en su aprendizaje y fortalecer su conexión espiritual. Situada en la Amazonía colombiana, a las afueras de Curillo, Caquetá, ha acompañado su formación durante muchos años. A lo largo de los últimos 26 años, ha estudiado con maestros de las comunidades Coreguaje, Inga, Siona, Secoya y Cofán. Desde los 15 años, se ha dedicado a buscar, recolectar, orar, preparar y sanar con la medicina del Yagé.
Hoy, Leonidas sigue honrando a la planta y a sus maestros, preservando la forma antigua de la ceremonia y ofreciendo únicamente la medicina más pura, sin otras plantas ni añadidos. Lleva más de 26 años compartiendo estas ceremonias y continúa siendo guardián de la selva y de la cultura de esta planta sagrada.