
La relación de Lila con el yoga comenzó en 2012, tras un profundo despertar espiritual que marcó el inicio de un camino muy personal de búsqueda y evolución. Guiada por esa llamada interior, pasó una temporada en los ashrams de Nepal, donde se sumergió en un estudio intensivo de meditación. Esa etapa fundacional sigue inspirando su convicción de que el bienestar auténtico nace del equilibrio entre mente, cuerpo y alma.
En 2014, respondió a otra clara llamada y vivió durante 2,5 años fuera de la red en la Riviera Maya. Allí volcó su energía en ayudar a construir una ecoaldea que terminó convirtiéndose en punto de encuentro para festivales, talleres y eventos de yoga. La vida sostenible y la creación de comunidad le ofrecieron una visión duradera del papel del yoga en el mundo actual.
Tras muchos años de práctica dedicada, en 2021 dio el paso hacia la enseñanza y completó su formación básica de yoga con Annubuddha Lee. En 2025 viajó a Bali para una inmersión de dos meses en Ashtanga-Vinyasa con Ram Negi, profundizando en su capacidad para crear secuencias dinámicas guiadas por la respiración. Su práctica personal se apoya con alegría en las inversiones y se enriquece además con entrenamiento cruzado en contorsión, acrobacia y fuerza, aportando a su enseñanza un enfoque lúdico y a la vez sólido sobre la alineación, la resiliencia y la expresión.