
Para mí, el yoga es un camino hacia un cuerpo más fuerte y una mente más serena. En el ritmo acelerado de la vida cotidiana, con exigencias constantes y la presión por llegar siempre más lejos, resulta fácil perder el equilibrio. Por eso valoro tanto la capacidad de detenerse, relajarse y reconectar con una estabilidad interior, tanto a nivel físico como emocional.
Sé bien lo que significa exigirse al máximo: desde el ciclismo intenso entre los atletas más fuertes de Lituania hasta retos de resistencia de 24 horas o 700 km. Cuento con una formación académica en psicología clínica y un diploma de profesora de Yoga Alliance, aunque sigo recordándome que soy mucho más que mis logros o cualquier etiqueta.
En mi práctica de yoga invito a escuchar con atención el cuerpo, los pensamientos y las sensaciones, a parar a tiempo y volver al equilibrio. Juntas y juntos podemos reforzar los recursos internos necesarios para la recuperación, la regeneración y el apoyo físico. Y, sobre todo, animo a cada persona a permitirse vivirlo de verdad.