
Mi camino con el yoga comenzó hace más de 20 años y dio un giro decisivo cuando me encontré en Nueva Zelanda, rodeada de un grupo vibrante de yoguis. Por primera vez sentí una conexión más profunda entre cuerpo y mente, y siempre salía de la esterilla con más ligereza, dejando atrás lo que ya no me servía. Aquella vivencia me dio un lugar al que regresar a lo largo de mi vida e impulsó un proceso de desarrollo personal a través del yoga que, con el tiempo, me llevó a enseñar.
He completado formación con British Wheel of Yoga (BWY), BSY y Yoga Alliance, y siempre recibo con entusiasmo la oportunidad de ampliar mi comprensión del yoga y seguir aprendiendo.
Durante muchos años trabajé como enfermera registrada en el Reino Unido, y esa experiencia me ha aportado una forma atenta de observar el cuerpo. Sé que cada persona es diferente, con retos y necesidades propias, y afronto la práctica con amabilidad y el corazón abierto.
Disfruto enseñando distintos estilos, desde un vinyasa dinámico hasta clases suaves de restaurativo y yin. Cada uno tiene su lugar en diferentes momentos. Mi intención es ayudarte a crear más espacio tanto en el cuerpo como en la mente, al tiempo que favoreces una práctica personal más profunda.