
Con un profundo amor por la fauna salvaje y los paisajes vírgenes, aporta a todo lo que hace una mirada guiada por la naturaleza, convencida de que el mundo natural suele ofrecer la sabiduría más clara. Su propio camino espiritual ha transitado por distintas sendas, y valora formar parte de una comunidad que honra la exploración interior sin dejar de impulsar una acción práctica y regenerativa.
Le inspira especialmente la idea de prosperar en mutuo beneficio: tomar juntos pequeñas decisiones con esperanza que generen cambios positivos para una misma, para los demás y para el planeta. En 42 Acres ha encontrado un punto de encuentro significativo para todos esos valores.
Desde su labor al frente del marketing y la comunicación, comparte las historias del trabajo cuidadoso que allí se desarrolla y el impacto transformador que tiene en quienes lo visitan. Acompañar a las personas recién llegadas por la tierra es una de las partes más gratificantes de su trabajo, porque le permite presenciar una y otra vez esa serena sensación de cambio, algo que resulta a la vez sencillo y extraordinario.