
Mi camino en el yoga comenzó en 2017, cuando buscaba una forma de acompañar a mi cuerpo tras años de lesiones y varias cirugías. La primera clase me dejó una huella tan profunda que la práctica se incorporó a mi vida de inmediato y, desde entonces, me ha acompañado sin pausa. En 2019 completé mi formación YTT 200 en Flux Power Yoga Academy, en Bellingham, Washington, con entrenamiento en la metodología Baptiste.
Desde entonces, he impartido más de 500 horas de clases de Vinyasa inspiradas en Baptiste y Ashtanga, además de más de 250 horas de Yin clásico, profundo y aperturador. Comparto yoga desde la gratitud, con la intención de ofrecer una experiencia clara y fluida, creando a la vez espacio para el crecimiento y el reto cuando surgen de forma natural. He enseñado en numerosos estudios y gimnasios locales de Bellingham, y también doy clases ocasionalmente en Arizona, donde paso parte de cada año.