
La historia de Lucila muestra con fuerza cómo una crisis de salud personal puede abrir la puerta a una transformación profunda. A través del Tantra Yoga, encontró un camino de recuperación total y hoy comparte esta práctica con una dedicación genuina y cercana.
Hasta los 25 años llevó una vida convencional en Buenos Aires, Argentina. Cursó estudios universitarios y obtuvo el título de Ingeniera en Procesamiento de Alimentos, siguiendo una trayectoria que parecía perfectamente definida. Sin embargo, antes de iniciar su carrera profesional, decidió viajar y recorrió distintos países, entrando en contacto con diversas culturas.
Incluso con la riqueza de esa experiencia, seguía sintiendo que algo faltaba. Una sensación de vacío permanecía en ella y acompañaba, en silencio, su búsqueda de sentido.
Esa búsqueda se volvió más urgente cuando atravesó una condición de salud grave. Al explorar formas naturales y alternativas de sanación, descubrió el Tantra Yoga.
Tras completar el programa intensivo Tantra Yoga Nivel 1, percibió una mejora notable en su salud. Esa vivencia confirmó que había encontrado su verdadero camino.
Conmovida profundamente por el efecto transformador de estas enseñanzas ancestrales, eligió dedicarse por completo al sendero yóguico. Continuó avanzando en los distintos niveles del yoga y, con el tiempo, se convirtió en profesora, comprometida con compartir esta sabiduría con otras personas.
Hoy, Lucila habla con gratitud de su recuperación completa a través del Tantra Yoga. Como practicante devota, siente que el yoga no solo es su forma de vida, sino también la obra de su vida.