
Nacido en Perú, lleva más de ocho años explorando el movimiento consciente, la conexión corporal y la sanación a través del tacto. Su enfoque parte de una profunda curiosidad por el cuerpo, entendido no solo como una estructura física, sino como un puente hacia la presencia, la emoción y el vínculo auténtico.
El acroyoga se convirtió en una de sus prácticas esenciales, al unir acrobacia, yoga y masaje tailandés de una forma lúdica y, al mismo tiempo, significativa. A través de ella descubrió cómo generar confianza, escuchar con atención y crear algo en común con otras personas. Para él, no se trata solo de volar o sostener, sino de estar presente con apertura, cuidado y atención.
También se formó en masaje tailandés, una práctica ancestral que honra el cuerpo mediante el tacto intuitivo, el ritmo y la plena consciencia. Cada sesión propone una experiencia meditativa en la que dar y recibir se encuentran en un espacio de profunda presencia y sanación.
Actualmente afincado en Luxemburgo, te invita a vivir su práctica en una clase, un masaje o un espacio compartido de movimiento, con la intención de ayudarte a reconectar con tu cuerpo, tu respiración, tu equilibrio y tu vitalidad interior.