
Es un honor profundo asumir la sagrada responsabilidad de cuidar Kawoq Forest. De herencia maya y europea, crecí entre El Salvador y Estados Unidos, recorriendo con alegría montañas y bosques a lo largo del continente.
Llegué por primera vez a este santuario junto al acantilado en febrero de 2016 para realizar un retiro de formación de profesores de yoga de 200 horas con Kula Collective. En aquel momento vivía y trabajaba cerca de Antigua, Guatemala, donde ejercía como partera en una clínica local. A lo largo de mi camino en la partería, el yoga, las asanas y la meditación han sido herramientas esenciales para acompañar a las familias en el nacimiento con seguridad e integridad.
La partería y el cuidado del bosque comparten valores fundamentales: encarnación, presencia y conciencia compasiva. Casi siete años después, al asumir la custodia de Kawoq Forest, llevo a este rol toda mi formación como partera.
Vivo Kawoq Forest como un ser ecológico vivo, que requiere la misma presencia dedicada y el mismo cuidado reverente que una familia en parto o un recién nacido. Mi compromiso es continuar el legado transformador del bosque como un espacio sagrado de encuentro, donde personas de todas las naciones y géneros puedan reunirse para jugar, orar y restaurarse.
Mi sueño más profundo es apoyar, a través del bosque, tanto mi propio trabajo de nacimiento como el de otras parteras indígenas, para que las familias puedan recibir una atención de partería serena y segura, sin importar su situación económica.