
Priya es una de las pocas personas que estuvieron vinculadas con Osho desde el mismo momento de su nacimiento. Cuando vino al mundo, Osho la bendijo con el nombre de Priya y les dijo a sus padres: “Es mi hija. Yo me ocuparé de ella”. Desde entonces, permaneció implicado de forma personal en su crianza y educación.
A los siete años, durante un darshan en Pune en 1976, pidió sannyas de manera espontánea. Entonces Osho le dio el nombre de Ma Deva Priya y explicó que significaba “Amada de lo Divino”. En las vacaciones escolares, solía pasar tiempo en el ashram, y muchos darshans de energía con Osho en aquella etapa tan temprana ayudaron a arraigar en ella una profunda conexión con la meditación.
En 1982, siendo adolescente, Priya se trasladó a Rajneeshpuram, en Estados Unidos, donde permaneció cuatro años. Asistió a la Osho School en Antelope y trabajó en distintos departamentos del rancho. Ella misma describe aquellos años como los más felices de su vida: “Aprendí tanto en esos años que ninguna escuela convencional podría haberme enseñado jamás”.
Osho hizo una excepción poco habitual en su caso, permitiéndole vivir en el ashram como residente mientras estudiaba fuera. Cuando Osho regresó a Pune, la guió para completar tanto una licenciatura como un máster en Psicología, sin dejar de vivir y trabajar en el ashram. “Osho quería que me sintiera cómoda en ambos mundos, viviendo su visión del nuevo ser humano”.
Desde 2007, dirige un centro de meditación de Osho en el Himalaya, donde también se ocupa de la gestión y la administración. Gracias a su experiencia poco común, tan cercana al Maestro y compartiendo vida con él en sus comunas internacionales, encarna un equilibrio natural entre Oriente y Occidente. Sobre esta base sólida, Osho Nisarga se ha convertido en un oasis para programas en profundidad y en una expresión exitosa de la visión “holística” de la vida de Osho.