
Mi vínculo con la naturaleza y los animales forma parte de mí desde la infancia, y estar al aire libre siempre me ha aportado alegría y serenidad. Desde 2010 trabajo como instructora de buceo, y fue en Santa Maria, en las Azores, donde empecé a asistir a clases de yoga. Corría 2015, y allí me enamoré del Vinyasa Flow y de su manera de moverse. Seguí practicando por mi cuenta y siempre sentí que ese era el camino que debía recorrer.
Más adelante, mientras trabajaba en Maldivas, participé en un retiro de yoga de dos semanas en Tailandia. Después de ser madre y atravesar una adicción a las drogas y una depresión, encontré Bend it Like Buddha y completé mi formación como instructora. Farrah entrega el corazón en estos cursos, y aprendí muchísimo con ella. Mi vida ha cambiado profundamente y me siento agradecida de poder compartir yoga y acompañar a otras personas a mejorar su vida.