
Criada en una familia de medicina, Ada nació en la vida de sanadora en el pueblo pesquero de Vencedor, a orillas del río Pisqui. Es hija de Maestra Justina, una de las Onayas más respetadas del Amazonas. Su vocación está profundamente ligada a acompañar a otros a reconectar con su esencia auténtica, trabajando con la luz y las manifestaciones de la energía divina femenina a través de sus hermosas canciones medicina. En sus Icaros se perciben su amor incondicional, su cuidado y su atención.
Desde niña mostró una gran intuición, una conexión viva con sus sueños y con el mundo espiritual, además de un vínculo especial con las plantas y las flores. Como ocurre en muchas historias, estas capacidades quedaron en pausa durante algunos años mientras se dedicó a la maternidad. En tiempos más recientes, su madre, Maestra Justina, la inició en el universo de las medicinas de plantas, y Ada decidió abrazar su talento innato y responder a esa llamada. Ha pasado muchos años formándose en el uso de las plantas maestras sagradas. Honra con orgullo su linaje, custodiando la sabiduría de sus ancestros y reconociendo el amor incondicional como el verdadero camino hacia la felicidad y la plenitud. Optimista por naturaleza, cree firmemente que podemos crear un mundo nuevo para quienes vienen detrás, con comunidades autosostenibles que sepan convivir en armonía con la naturaleza y con los demás.