
Maestra Olinda, de 59 años, creció en una zona remota de la Amazonía, en un entorno donde las plantas medicinales formaban parte de la vida cotidiana desde muy temprano. Sus primeras enseñanzas llegaron a través de su madre, quien ejercía como Curandera de la comunidad y le transmitió un conocimiento profundo de la medicina tradicional de las plantas.
A los 16 años, Olinda ya colaboraba con su madre en la conducción de ceremonias de ayahuasca y en el aprendizaje de prácticas ancestrales de sanación inspiradas en la sabiduría del bosque. Tras el fallecimiento de su madre, decidió continuar con este linaje y, desde entonces, sigue desempeñándose como la Curandera oficial de su comunidad.