
Su nombre shipibo es Neten Yaca, que significa “Mundo Brillante”.
Procede de Roaboya, una aldea shipibo remota situada a orillas del río Ucayali, y ha convivido con las medicinas tradicionales desde siempre. Nacida en una estirpe de sanadores, continúa una herencia familiar marcada por el conocimiento profundo, el sentido de la responsabilidad y la entrega a su comunidad.
Cuenta con 13 años de experiencia trabajando con ayahuasca. Su primer maestro fue su abuelo, José López, quien ejercía entonces como sanador de la comunidad. Más adelante, siguió aprendiendo junto a su tío Américo López y la compañera de éste, Olga Urquia, así como de su primo Gabriel López. Gracias a esa guía, la familia fue consolidándose como un grupo sólido de sanadores, tal y como explica Tania.
Entre sus plantas preferidas se encuentran la marosa, el piñón colorado y el shiwahuaco.