
Maestro Esteban, de 62 años, creció en una comunidad remota de la Amazonía, en un entorno donde el vínculo con las plantas medicinales formó parte de su vida desde muy joven. A los 17 años fue iniciado para apoyar y guiar ceremonias de ayahuasca junto a su abuelo, quien le transmitió saberes ancestrales y enseñanzas heredadas durante generaciones en su familia. Cuando su abuelo falleció, Esteban tenía 24 años y asumió por completo el papel de Curandero de su comunidad, continuando este linaje sagrado con entrega, respeto y un profundo sentido de responsabilidad.
Experiencia con Ayahuasca: 91%
Sabiduría obtenida de las plantas: 86%
Profundidad de sanación: 95%