
Desde muy joven, Maestro Jairo inició su camino en la medicina de las plantas cuando, a los 13 años, tuvo su primer contacto con la ayahuasca. A partir de entonces, comenzó a aprender de la mano de su padre, que fue a la vez guía y maestro, adentrándose en un conocimiento que ha seguido cultivando durante los últimos 28 años. En todo este tiempo, ha profundizado en el poder sanador de numerosas plantas y árboles, comprendiendo cómo pueden acompañar procesos de cuidado y restauración.
De trato cercano, cálido y abierto, Jairo invita al diálogo durante todo el retiro y comparte con gusto su experiencia con quienes desean aprender más. Su generosidad y facilidad para conectar con las personas son cualidades que muchos participantes valoran especialmente. Además, disfruta nadando con los visitantes en el río Amazonas y acompañándolos en paseos por la selva, ofreciendo así una mirada más íntima al entorno natural que inspira y sostiene su labor.