
Con más de cuatro décadas dedicadas al camino de la sanación, Maestro Miguel inició su recorrido a los 24 años en la Amazonía, aprendiendo directamente del bosque y de las plantas que lo habitan. Con el tiempo, desarrolló un conocimiento profundo de los métodos tradicionales de curación y de la creación de icaros, convirtiéndose en un referente de gran sensibilidad y compromiso.
A lo largo de su vida ha cultivado una relación especial con 42 plantas, entre ellas Camalonga y Ayahuama, que forman parte de su labor de acompañamiento a quienes buscan sanar y reconectar. Hoy, a sus 69 años, su experiencia, su enfoque y su madurez reflejan una conexión auténtica con la naturaleza y una vocación constante de servicio.
Su presencia transmite una sabiduría poco común y una energía de confianza que inspira tranquilidad. Quienes compartan un retiro con él encontrarán una guía atenta, profunda y humana, marcada por la sensibilidad, la disciplina y una entrega sincera al bienestar de los demás.