
Guardián del bosque y de la herencia Sápara. Portador de cambio y mensajero de esperanza.
Hombre de medicina. Guardián y músico del espacio sagrado de la ceremonia.
Mi nombre es Manari Ushigua Santi y soy indígena, defensor del bosque, sanador tradicional y líder espiritual y político de la Nación Sápara en la Amazonía ecuatoriana.
Nací en la selva amazónica. Mi familia viajaba constantemente en canoa por el río Conambo, aprendiendo de la naturaleza y de las energías de los distintos lugares de nuestro territorio. Mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo fueron poderosos chamanes. Mis padres supieron desde mi nacimiento que yo continuaría ese linaje.
Mientras crecía, aprendí siempre del bosque y de mi padre. Él me preparó para ser una persona capaz de comprender la selva y, al mismo tiempo, relacionarse con el mundo exterior. Empecé a realizar dietas especiales y entrenamientos para conectar con los espíritus del bosque y con nuestros ancestros. De niño veía espíritus con frecuencia. Mi padre me explicaba que debíamos estudiar y hacer dietas para acostumbrarnos a comprender esos distintos mundos, que había otros seres y no teníamos por qué temerles, porque también podíamos aprender de ellos.
Muy temprano, mi padre nos preguntaba por nuestros sueños y nos enseñaba su significado. Yo soñaba con cosas muy antiguas; a veces soñaba con mis abuelos y bisabuelos. Ellos me enseñaban a amar la vida, valorar lo que tenemos y caminar por un buen sendero. Mi abuelo me decía que la vida puede terminar muy rápido, por eso había que amar cada instante.
Las medicinas de plantas fueron otra de las enseñanzas de mi padre. Usábamos tabaco y chiricaspi. Él nos explicaba para qué servía cada planta, cómo se utilizaba y cómo se preparaba. Cuando fuimos mayores, empezamos a poner en práctica todo lo que nuestro padre nos había dejado en cada espacio en el que nos movíamos. Cuando murió en 1996, comenzó a enseñarme a través de los sueños.
Desde 1999 participo activamente en el movimiento indígena del Ecuador. Fui vicepresidente de CONAIE entre 2013 y 2016, y presidente de la Federación Indígena Sápara de 1999 a 2012. También he participado en encuentros internacionales como la Cumbre Climática de la ONU COP21 y la Revisión Periódica Universal de Derechos Humanos de la ONU, siempre con el propósito de dar a conocer la amenaza que enfrenta mi tierra.
Como defensor de los derechos indígenas, he logrado conservar más de 276.000 hectáreas de bosque primario amenazado por las industrias extractivas. Soy cofundador del Centro Naku, un proyecto de nuevo modelo económico para preservar la cultura y el bosque Sápara, donde ofrezco conferencias y ceremonias de sanación. El Centro Naku está pensado para ayudar a las personas del mundo moderno a conectar con su espíritu y a respetar toda forma de vida, visible e invisible, para que la historia de la humanidad pueda continuar.