
Tras crecer en Italia, Marco tuvo su primer contacto con el yoga en 2012, cuando regresó a Ecuador, su país natal, para reconectar con sus raíces. Aquella vivencia supuso un antes y un después en su vida y le llevó a profundizar en el estudio del cuerpo humano y de sus múltiples capas de belleza a través de distintas disciplinas afines.
En 2016, después de finalizar la carrera de Fisioterapia en Italia, decidió ampliar su formación en yoga y viajó a la India, donde se sumergió en la cultura local y comenzó a practicar con intensidad. En Rishikesh completó un TTC de Hatha Yoga de 200 horas y, más adelante, en Goa, un TTC de Ashtanga Yoga de 300 horas. Durante su estancia en la India también empezó a tocar tablas y disfrutó de caminatas por el Himalaya.
Con experiencia en la enseñanza de varios estilos de yoga, Marco es además terapeuta profesional de masaje, especializado en Thai Massage, una técnica que se integra de forma natural con el yoga. Muy comprometido con el Hatha Yoga tradicional, en los dos últimos años también ha explorado el Iyengar Yoga, disciplina que ha llegado a amar. Gracias a su sólido conocimiento de anatomía y fisiología, presta una atención especial a la alineación y a la conciencia corporal. Para Marco, el yoga comienza con suavidad y con un profundo respeto por el cuerpo.