
Nacida en Nueva Zelanda, Maria se instaló hace 5 años en el Lago Atitlán, después de una década recorriendo el mundo y trabajando en hospitalidad de alto nivel. Su trayectoria la llevó por restaurantes, viñedos y hoteles, y más adelante por entornos exclusivos como superyates, chalets y equipos privados en villas. En ese camino, también fue siguiendo su interés por la permacultura, la vida en comunidad, la herbolaria, la construcción natural y los rituales ceremoniales.
Hoy encuentra un propósito más profundo en el servicio dentro del bienestar holístico, integrando toda esa experiencia para acompañar procesos de expansión, autoindagación y sanación. En Casa Floresta, apoya y co-crea experiencias y retiros, además de colaborar en Forest Path Ceremonies y ofrecer trabajo corporal de Somatic Trauma Transformation. Su presencia combina sensibilidad, experiencia y una vocación genuina por sostener espacios de transformación consciente.