
Su forma de trabajar se caracteriza por la suavidad, la escucha y el acompañamiento cercano, creando un entorno seguro en el que cada persona pueda relajarse, cuidarse y avanzar con confianza en su proceso de bienestar integral. Antes de dedicarse a la medicina oriental, desarrolló su trayectoria en el ámbito del arte y el diseño escénico y teatral, una base creativa que hoy enriquece su sensibilidad y su mirada global. Fue precisamente la Medicina del Este Asiático la que la llevó a enfocar su vocación en tratar a la persona como un todo, y no únicamente los síntomas o las dolencias.
Desde 2018 trabaja como acupuntora en clínicas de gran actividad en Washington, DC y Chicago, donde ha consolidado una práctica profesional sólida y cercana.