
El camino de Marija Stonytė-Idzelė en el yoga comenzó hace seis años y, muy pronto, se convirtió en una fuente constante de equilibrio interior. En una etapa profesional exigente, mientras trabajaba en proyectos de arquitectura interior, la práctica le ofreció un espacio para detenerse, volver hacia dentro y encontrar calma justo cuando más la necesitaba. Con el tiempo, su atención pasó de las formas externas al espacio interior, y el año pasado decidió profundizar en este recorrido formándose como profesora de yoga.
Para Marija, el yoga es un momento consciente de presencia en el que cuerpo y mente se encuentran. Inspirada por el arte y la naturaleza, valora la armonía, la proporción y una resonancia interior auténtica. En sus clases busca un movimiento saludable y sostenible, que favorezca una fuerza duradera y, al mismo tiempo, cultive claridad, apertura y una atmósfera amable.
Sus prácticas guiadas invitan a relacionarse con una misma de forma más ligera, desde la calma, la profundidad y un movimiento sincero.