
Marion descubrió el yoga en 2012, mientras estudiaba ciencias políticas, y muy pronto se convirtió en una parte esencial de su vida. La conexión entre la respiración, el cuerpo y la mente le permitió desarrollar fuerza interior, afinar la percepción y profundizar en su capacidad para mantenerse plenamente presente. A medida que consolidaba una práctica personal constante y disciplinada, la precisión y la intensidad del Ashtanga Yoga supusieron un auténtico punto de inflexión y pasaron a ser una fuente diaria de apoyo.
En paralelo a su trayectoria profesional en el ámbito del desarrollo internacional en India y, más tarde, en el sector social en París, completó una formación de profesorado de Ashtanga Vinyasa Yoga con Linda Munro y Gérald Disse en Ashtanga Yoga Paris. Su decisión estuvo inspirada por su encuentro con Sonia, que se convirtió para ella en maestra querida y amiga.
Gracias a su experiencia en el sector social, Marion también ha colaborado con diversas asociaciones para acercar el yoga a personas en situaciones de vulnerabilidad, entre ellas mujeres migrantes, solicitantes de asilo y comunidades de centros sociales. Conmovida por el impacto físico y mental del yoga en la vida de las personas, decidió dedicarse a seguir aprendiendo y enseñando en asociaciones, empresas, estudios de yoga y sesiones privadas.
Marion se trasladó a Lisboa en septiembre de 2021 para unirse al equipo de Agora y a su cálida comunidad. En sus clases, basadas en principios del Ashtanga como la respiración, bandha, drishti y la conexión entre respiración y movimiento, invita a practicar con respeto, a escucharse y a atreverse a ir un poco más allá. Como alumna, le encanta explorar el yoga con profesoras y profesores inspiradores y compartir lo aprendido de forma accesible e inclusiva. Para Marion, la clase es un espacio de exploración alegre y disfrute compartido.