
Mensajero. Canal humilde de música sagrada. Manos precisas, creadoras e innovadoras.
Guardián y músico del espacio ceremonial sagrado.
Nací en Rumania y, a los catorce años, me mudé a Alemania. Más tarde me gradué como percusionista en el Conservatorio de Leipzig.
En 2001 viajé a África Occidental, especialmente a Gambia y Mali, y en 2005 a Cuba, donde estudié percusión con distintos maestros. En 2003 comenzó mi camino con la kora, un arpa ancestral de 21 cuerdas que me abrió las puertas para tocar en diversas bandas y grabaciones. Hasta hoy, la kora sigue siendo mi instrumento principal.
La música me llevó a Barcelona en 2008, donde descubrí la fuerza de un instrumento nuevo para mí: el handpan. Lo toqué en salas de concierto, espacios de yoga y lugares abiertos, y eso me permitió comprender muy bien qué cualidades debía tener un buen handpan: campos de nota estables y equilibrados, bonito timbre, buen sustain y armónicos agradables.
Aprendí el arte de afinar acero bajo la guía del maestro afinador Darren Dyke y, tras muchas horas de martillado, desarrollé mi propia técnica. Cinco años después, en 2013, empecé a construir handpans bajo la marca “Lupan”. Desde entonces, sigo martillando con amor.
Sigo el camino de la medicina desde 1996, cuando me senté por primera vez con San Pedro (Huachuma) en la selva colombiana. También he realizado varios cursos de meditación Vipassana. El primero, en 2003 en Dhamma Dvara (Alemania), me abrió al mundo de la autoconciencia y la observación silenciosa. En 2009, esos dos universos —la música y las medicinas de planta— se unieron cuando comencé a tocar en ceremonias con Nara Trio y Shaman Laika.
He grabado varios álbumes con Nara Trio (Leonardo Trincabelli y Binod Katuwal) y también he participado en otros proyectos como Rasakan, Nais y Nakany Kante. Al transmitir la energía de la música, me reconozco como mensajero. La influencia de distintas culturas siempre se refleja en mi sonido y, como perfeccionista, busco seguir mejorando constantemente.