

¡Hola, gente bonita! Hace unos quince años descubrí el yoga por primera vez. La paz interior que sentí me pareció algo mágico, una experiencia que nunca había vivido antes. Desde entonces practico yoga a diario, e incluso viajé a la India para profundizar en mi formación. Allí aprendí de yoguis tradicionales y conecté con las raíces del yoga.
En mis clases integro elementos de Vinyasa, Ashtanga, Hatha y Yin yoga. También me gusta explorar distintas técnicas de respiración y meditación. Una gran fuente de inspiración para mí fue mi formación de 200 horas como profesora de yoga con Marlies en You Are The Buddha. A través del óctuple sendero de Patanjali aprendí a aquietar la mente y a suavizar el sufrimiento.
Lo que más me entusiasma es poder compartir mis conocimientos y mi pasión a través de la formación de profesores de yoga de You Are The Buddha. Es un privilegio acompañar a futuras profesoras y profesores en su camino. Me encanta moverme en la naturaleza, tanto dentro como fuera de la esterilla. Para mí, combinar el deporte al aire libre con el yoga es la forma ideal de ayudar a prevenir lesiones. A nivel mental, también veo muchos beneficios, especialmente en la conexión entre la alta sensibilidad y el yoga.