
Maryl Clyke siente que su propósito vital es acompañar a los demás a través de la educación, ya sea cuidando de su familia, apoyando a sus amistades o tendiendo la mano a personas a las que todavía no conoce. En enero de 2016, durante su formación como practicante de masaje tailandés en un centro de retiros en Costa Rica, se enamoró profundamente del país. Aquel viaje marcó un antes y un después en su vida, al enseñarle no solo el valor del tacto consciente y compasivo, sino también valiosas lecciones sobre la vida, la humanidad y el papel transformador que puede desempeñar la naturaleza en un camino de autodescubrimiento.
Madre soltera de dos preadolescentes y con un estilo de vida activo desde hace más de 15 años, sabe por experiencia propia cuánto puede cambiar una persona cuando se atreve a salir de su zona de confort. Hoy desea compartir su recorrido personal y profesional para inspirar a otros a conectar con su potencial interior. Maryl abraza su don con ilusión y ganas de ponerlo al servicio de quienes la acompañen.