
Portador del tambor de agua, Matías ha dedicado los últimos 10 años al trabajo con la medicina ancestral, aprendiendo y compartiendo junto a los mayores de las tierras altas ecuatoriales. Su recorrido está profundamente ligado a las tradiciones vivas de las comunidades indígenas del norte de Ecuador, donde también participa como danzante de la celebración de San Juan.
Su vínculo con la medicina de San Pedro es cercano y respetuoso: participa en su siembra, cosecha y preparación de forma tradicional para su uso en procesos de sanación. Además, entiende la música como un camino para llegar al espíritu, por lo que suele acompañar los rituales con distintos instrumentos, creando una atmósfera de conexión, escucha y presencia.