
Desde hace más de 20 años, Meg dedica su vida al yoga, desde aquella primera clase que transformó para siempre su manera de entender la vida. Lo que empezó como una práctica personal pronto se convirtió en un espacio de reflexión, conexión y descubrimiento, despertando en ella una profunda sensación de paz y gratitud. Esa vivencia la llevó, con el tiempo, a dejar la psicología para desarrollar su carrera como profesora de yoga.
Su formación la ha llevado a recorrer distintos lugares del mundo, donde ha estudiado con algunas de las figuras más respetadas del sector. Gracias a esta trayectoria, Meg ofrece una propuesta cercana y completa, que hace el yoga accesible para practicantes de todos los niveles y favorece tanto el bienestar físico como el mental.
Con 18 años de experiencia docente, ha cultivado un estilo que responde a la intensidad habitual del sector con estabilidad, fuerza y una guía clara e intencional. Invita a sus alumnos a observar cómo se siente cada postura en su propio cuerpo, en lugar de centrarse solo en la forma o la apariencia. Sus sesiones animan a explorar el propio potencial, conectar con el yoga en un plano más profundo y llevar sus enseñanzas a la vida cotidiana, viviendo con más corazón.