
Desde hace casi una década, Megan ofrece una propuesta de yoga con base somática que invita a profundizar en la relación entre la conciencia corporal, la respiración y el movimiento. Sus clases están pensadas para acompañar a cada persona en un recorrido donde meditación y movimiento se entrelazan de forma natural, creando una experiencia a la vez enraizante y empoderadora, que favorece una presencia auténtica y una conexión más plena con el cuerpo.
Su manera de enseñar se apoya en el acompañamiento cercano y en el vínculo con los alumnos, proponiendo prácticas que fomentan la autoobservación, la estabilidad interior y una vivencia más integrada del cuerpo. Megan transmite una clara vocación por ayudar a moverse con intención, manteniendo durante toda la sesión esa cualidad serena y concentrada que asociamos con la meditación.
Además, es la fundadora de Moja Yoga, un espacio en el que continúa apostando por clases accesibles y fortalecedoras, siempre en equilibrio entre la quietud y el movimiento.