
Michael inició su camino en el yoga a los 20 años, cuando dejó su carrera como músico de estudio y se incorporó a un monasterio de bhakti yoga.
Durante la década siguiente recorrió Australia, Nueva Zelanda e India como monje célibe, dedicándose cada día al estudio de los cánones tradicionales del yoga y a una sadhana rigurosa.
Más tarde, tras seis años como sacerdote védico tradicional (hindú), se interesó por los aspectos más físicos del yoga y completó con éxito un diploma de tres años con Satyananda Yoga, hasta encontrar finalmente su pasión en el Power Vinyasa.
Desde entonces, obtuvo la certificación de Baron Baptiste, se certificó en Anti Gravity nivel 2, fundó uno de los estudios regionales de yoga más exitosos de Australia y ha colaborado en el desarrollo y la facilitación de numerosos programas de formación docente en el país.
Como formador de profesores, Michael aporta integridad y profundidad, fruto de más de 31 años de práctica diaria, exigente pero alegre.
Su enseñanza transmite compasión, humor y autenticidad, con un profundo respeto por la tradición, sin caer en el exceso de fervor.