
Michael forma parte esencial del equipo y contribuye a que la propiedad se mantenga siempre cuidada, acogedora y en perfecto estado durante todo el día. Se ocupa de los jardines, la playa y la piscina, velando para que estas zonas comunes estén limpias, cómodas y listas para que los huéspedes las disfruten en cualquier momento. Su presencia atenta ayuda a crear un entorno sereno y bien mantenido, en sintonía con la experiencia de retiro.
Por las noches, Michael apoya a Jermaine en el servicio de la cena, aportando cercanía, confianza y una atención constante a la hora de comer. Al vivir en la propiedad, está siempre cerca para facilitar que la vida diaria funcione con fluidez y sin contratiempos. Su labor, discreta pero fundamental, refuerza esa sensación de bienestar y cuidado que acompaña a los huéspedes desde su llegada.