Sobre Michelle
Todos sabemos hasta qué punto una noche de sueño reparador puede marcar la diferencia. No hay muchas sensaciones peores que despertarse a mitad de la noche, dar vueltas en la cama, pasar calor y luego frío, y no lograr volver a conciliar el sueño.
Mientras dormimos, el cuerpo se regenera. Después de una noche en vela, basta con mirarse al espejo antes de acostarse para notar que, tras haber dormido mal, el rostro puede parecer más envejecido.
En cambio, cuando por fin descansamos como necesitamos, el cuerpo se recupera y volvemos a vernos más jóvenes. Casi parece algo mágico.
Durante la época de la COVID, muchas personas vivieron noches de insomnio a causa de las preocupaciones, la ansiedad y una mezcla de emociones difíciles. Puede que tú también hayas pasado por algo parecido. Y es fácil entrar en un círculo vicioso: cuanto más ansiedad aparece, más cuesta dormir; y cuanto menos se duerme, más ansiedad puede generarse.
Como ocurre en cualquier gran cambio vital, una etapa de agitación puede afectar tanto al cuerpo como a la mente. La buena noticia es que existen formas de acompañarse y sostenerse en ese proceso.
En este artículo, Michelle explora algunas de las posibles causas de las dificultades para dormir y comparte recursos para ayudar al cuerpo a descansar con mayor profundidad.
¿Qué provoca los problemas de sueño?
Hay muchos motivos por los que el descanso puede alterarse. Estos son algunos de los más habituales:
- Burnout. El exceso de actividad, el sobrepensamiento y los pensamientos repetitivos pueden agotar la energía. Puede que te sientas exhausto, y aun así no consigas dormir.
- Trabajo a turnos. Alternar noches y días puede hacer que te sientas como si vivieras en un jet lag permanente. Con el tiempo, esta alteración del sueño puede acumularse y contribuir al agotamiento.
- Trauma. Los trastornos del sueño relacionados con el trauma son reales. Cuando el cuerpo ha vivido mucho tiempo en estado de estrés, puede permanecer en alerta y tener dificultades para entrar en un descanso profundo.
- Antojos de azúcar. Los picoteos dulces nocturnos pueden afectar a la calidad del sueño. Se ha demostrado que una dieta alta en azúcar impacta negativamente en las fases del descanso.
- Red Bull, café y té negro. La cafeína y las bebidas estimulantes pueden provocar un pico de adrenalina justo cuando el cuerpo debería empezar a relajarse.
- Exposición excesiva a la luz azul. El uso de pantallas por la noche puede interferir con el cansancio natural y reducir la somnolencia.
- Dolor físico. El dolor agudo o crónico, como la artritis, la fibromialgia, las piernas inquietas, el dolor de espalda o las agujetas tras entrenar, puede interrumpir el sueño.
- Medicación. Algunos fármacos, incluidos ciertos antidepresivos y medicamentos para la tensión arterial, pueden influir en el descanso.
- Exposición al wifi y a las frecuencias electromagnéticas (EMF). Los dispositivos, la iluminación y otras fuentes de electricidad pueden interactuar con el campo electromagnético del cuerpo y alterar los procesos regenerativos durante el sueño.
¿Qué puedo hacer para dormir mejor?
A continuación encontrarás algunas sugerencias generales. En casos relacionados con trauma, es recomendable trabajar con un terapeuta para abordar la causa de fondo.
Infusiones nocturnas para calmar el espíritu y nutrir el cuerpo
Una combinación muy apreciada es la de manzanilla y raíz de valeriana.
La manzanilla resulta suave, calmante, antiinflamatoria y útil para las molestias digestivas.
La raíz de valeriana es conocida como un potente favorecedor del sueño y se ha utilizado durante siglos para aquietar la mente y apoyar el sistema nervioso.
Modo de preparación:
Para la manzanilla (Maricaria recutita), utiliza unas 2 cucharaditas por taza de agua hervida. Deja infusionar tapada durante unos 10 minutos para evitar que se escapen los aceites volátiles. Cuela si usas la planta suelta y toma la infusión entre 1 hora y 30 minutos antes de acostarte.
Para la raíz de valeriana (Valeriana offficinalis), usa unas 2 cucharaditas por taza de agua hirviendo. Mantén a fuego suave y tapado durante aproximadamente 10 minutos, cuela y bebe entre 1 hora y 30 minutos antes de dormir.
También puedes combinar ambas hierbas y añadir un poco de miel si lo deseas. Las hierbas frescas son la mejor opción, ya que sus propiedades curativas son más intensas durante aproximadamente un año después de la cosecha.
Suplementos
- Melatonina: se libera en la oscuridad y favorece la relajación y el sueño. También se asocia con la regulación de la presión arterial, del sistema cardiovascular y del sistema inmunitario, la eliminación de radicales libres y beneficios anti-tumorales, anticancerígenos, antidepresivos y ansiolíticos.
- L-triptófano: aminoácido esencial y precursor de la serotonina. Las investigaciones sugieren que 1 gramo o más puede aumentar la somnolencia y resultar especialmente útil en casos de insomnio.
- Magnesio: mineral muy utilizado que puede ayudar a quienes sufren dolores, molestias, calambres musculares o piernas inquietas. Actúa como relajante muscular y puede facilitar el sueño.
Flores de Bach
En kinesiología, las flores de Bach se emplean para ayudar a equilibrar las emociones. Entre las opciones más útiles están:
- White Chestnut: para los pensamientos repetitivos que mantienen la mente en bucle e impiden dormir.
- Rescue remedy: una mezcla de cinco flores para el estrés y el malestar general.
Buenos hábitos
A partir de los factores anteriores, conviene crear rutinas nocturnas que acompañen al descanso:
- Acostarse a una hora razonable para que el cuerpo pueda descansar en profundidad cuando el hígado está más activo energéticamente, entre la 1 y las 3 de la madrugada.
- Reservar un tiempo para desconectar antes de dormir, sin luz artificial ni exposición a EMF. Un baño con unas gotas de lavanda, música sanadora y velas de cera de abeja o de soja pueden crear un ambiente muy relajante.
- Dejar una ventana ligeramente abierta para que entre aire fresco, evitando una corriente directa.
- Dormir completamente a oscuras y mantener los dispositivos eléctricos alejados. Si hace falta, puede ser útil una sábana de grounding o una red EMF.
- Evitar acostarse con el estómago lleno. Lo ideal es terminar la última comida al menos 2 horas antes de dormir.
Terapias de sanación
- Reiki es una terapia suave que aborda desequilibrios energéticos y favorece el bienestar y la claridad.
- Reflexología trabaja sobre zonas reflejas de los pies conectadas con órganos, glándulas y sistemas del cuerpo, ayudando a sostener la circulación, el equilibrio hormonal y la regeneración.
- Kinesiología es una terapia holística que ayuda a identificar causas profundas a través de la respuesta muscular. Puede apoyar el equilibrio hormonal, el estrés emocional, las intolerancias alimentarias y posibles carencias.
- Técnica gratuita utilizada dentro de la kinesiología Una técnica que Michelle suele emplear para reducir el exceso de pensamientos y energía se llama cloacals. Tumbado/a en la cama por la noche, toca suavemente los puntos de cada paso durante unos 1 minuto: Paso 1, entrecejo en el lado derecho y hueso púbico en el lado derecho. Paso 2, entrecejo en el lado derecho y hueso púbico en el lado izquierdo. Paso 3, entrecejo en el lado izquierdo y hueso púbico en el lado izquierdo. Paso 4, entrecejo en el lado izquierdo y hueso púbico en el lado derecho.
Y, por último
- Sé compasivo/a con tu cuerpo e intenta no exigirle demasiado. Sustituye el diálogo interno duro por pensamientos sanadores.
- Agradece todo lo que tu cuerpo hace por ti y siente la vitalidad que habita en él. Eso es tu consciencia.
- Usa la mente para calmar y relajar el cuerpo y favorecer una noche de sueño reparador, sanador y restaurador.
Michelle – maestra de reiki, reflexóloga y kinesióloga en el ultimate retreat. Para ver más información sobre nuestro equipo, haz clic aquí: Meet the Team