
Hola, soy Mila.
Mi vínculo con el cuerpo nació en el teatro. Durante más de tres décadas trabajé como actriz, directora artística y docente de artes, investigando el movimiento, la expresión y las múltiples formas en que la experiencia humana se inscribe en el cuerpo. Esa inmersión prolongada me llevó, con el tiempo, a una búsqueda más profunda: comprender que no somos solo seres físicos, sino también seres sensibles, complejos y capaces de otorgar significado.
El yoga llegó a mi vida como una continuación natural de esa exploración. Lo que comenzó como una práctica personal fue transformándose, poco a poco, en una forma de vivir, aprender y escuchar. Con los años, me ofreció un lenguaje para unir movimiento, respiración, presencia e indagación; no como algo que deba dominarse, sino como un regreso constante.
Desde hace más de 25 años me he dedicado a la salud holística, las prácticas de autosanación y la filosofía oriental. Mi camino ha incluido estudios y prácticas como Ashtanga Yoga, Tai Chi, Reiki, breathwork, sueños lúcidos, tarot y astrología, además de una formación como nutricionista vegana y vegetariana. Cada una de estas disciplinas ha aportado una pieza distinta a mi manera de comprender, enseñar y sostener espacios.
Con el tiempo, dejé atrás el mundo del teatro para entregarme por completo a compartir yoga y filosofía encarnada. Lo que ofrezco hoy no es un sistema que seguir, sino una invitación a explorar: a mirar hacia dentro, a preguntar con suavidad y a reconocer cómo la claridad puede surgir cuando mente y corazón empiezan a moverse en sintonía.
En Samudra, acompaño desde la experiencia de haber recorrido este camino durante mucho tiempo, y desde una actitud que sigue aprendiendo a través de la práctica, la curiosidad y lo vivido. Mi deseo es que cada persona descubra la fuerza serena que nace de la alineación, donde hay menos esfuerzo y más verdad.